viernes, 25 de septiembre de 2015

¿ Por qué cambiar?

Una decepción, un desprecio de esa persona que creías especial, un " no quiero nada serio" que descoloca, que manda todas tus ilusiones al traste. Porque aunque no te hayas planteado una relación o una vida con esa persona, la emoción de un mensaje esperado o el qué pasará... son pensamientos en los que hay ilusión, pensamientos que vienen casi sin pararnos a decir: ¿ que hago imaginando esas cosas?. Y es el momento de volver a lo real, a lo que rodea últimamente a esta sociedad, cuando te das cuenta que ya una mirada, una caricia o un beso en la frente ya no significan nada. Encuentras una herida en tu orgullo, una sensación de abandono y humillación que cuanto más piensas en lo poco que merece que te preocupes por alguien así, más rabia te da, más dolor hallas. Es entonces cuando piensas que no hay que confiar tanto en la gente, que no hay que darles tanto desde un principio, que no hay que ilusionarse tan rápido. Incluso piensas en lo estúpido o estúpida que te vistes mandándole esos mensajes ,en pensar como pudiste ilusionarte con tan poco. Los mensajes tan seguidos, a los que esa persona te acostumbró y que sin una marcha progresiva, ya no están en lo absoluto. La indiferencia, la falta de interés que te hace ver realmente lo poco que eras para esa persona y lo mucho que te hacía sentir. Sabes que es tiempo de aceptar la falsedad de esos momentos.
 Pero, ¿ por qué cambiar como somos? ¿ por qué por alguien que no nos ha valorado? Porque duele... duele sentirnos rechazados, sí... pero duele, lo superamos y seguimos con nuestra vida. Porque no se trata de cambiar, sino de aprender a ser más fuertes, a levantarnos cada vez más rápido de la caída, no de aprender a ser más fríos y calcular cuando sí, o cuando todavía no, dar lo que tenemos. Nunca sabemos si nos toparemos con la persona que si valore nuestra propia personalidad, porque al fin y al cabo, ser como somos es nuestra personalidad. ¿ Por qué ocultarlo? El problema es de quien no lo valora, de quien se aprovecha. Pero cuando pase el dolor, cuando te des cuenta de que ya has perdonado, sabrás que realmente no tienes que arrepentirte de nada. Porque nadie te obligó, hiciste lo que te hacía feliz en ese momento. Por que al final, de lo que trata la vida es de eso, de aprovechar los momentos, arriesgar... asegurándonos de que sea la elección que nos haga sentir que estamos vivos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario