jueves, 1 de octubre de 2015

"Creo que una de las cosas que más valoro ahora mismo, es la honestidad de las personas"

"Creo que una de las cosas que más valoro ahora mismo, es la honestidad de las personas". Es cuando formulo esta frase, que me doy cuenta que realmente es lo que más valoro, pero en lo que más me cuesta confiar. Y cómo odio eso. Que por la falta de honestidad de otras personas en el pasado, esté condicionada ahora mi vida. Te sientes incapaz de pensar que alguien pueda realmente ser sincero. Que diga esas palabras que te sacan una sonrisa y no pasen 5 segundos hasta plantearte si lo dice de verdad. Sientes que no vas a ser alguien especial, que quizás es solo coqueteo, que no puedes permitirte ilusiones. Odio sentirme así. Tan poco valorada, cuando se que me merezco, como todo el mundo, alguien que saque lo mejor de mi misma y quiera permanecer a mi lado. Lo se, estoy segura de ello, pero todos te parecen el mismo perro con distinto collar. A veces una guerra estalla en tu interior, cuando conoces a alguien, ves su sonrisa, y sabes que es sincera. Tu lo sabes, algo te lo dice. Pero también habla el miedo. Te dice que quizás te equivocas, como lo has hecho antes. Empieza a ser demasiado perfecto, y lo perfecto asusta.

viernes, 25 de septiembre de 2015

" Te entiendo" dijo él

Ojalá poder arrancar este sentimiento de orgullo herido del pecho...las ganas de vomitar, la ansiedad, inferioridad. Se que pasará, que todo pasa, pero cuanto amarga los días de espera. No lo merece. Sabiendo lo que él vale, no le elegiría jamás. Nunca lo elegí. Pero duele igual, porque las ilusiones las creó él, en el momento en el que más necesitaba yo atención.
Siempre supo como era yo para esas cosas. "Mi problema es que me encariño rápido" le dije, " te entiendo" me dijo él. Pues parece que no lo entendía, porque si lo entiendes no creas esa cascada de atenciones, esas promesas de planes. Que no me vengan con la escusa de que "no tienes que entregarte tan rápido, sino aburres" porque al igual que yo me he podido entregar rápido, ellos también, y yo no me he aburrido, ni los he dejado de lado después. Porque si me importa de verdad alguien desde un principio, me seguirá importando luego. Se escudan en la frase "es una chica fácil"... pero yo a ninguno lo he clasificado así, y por tanto juzgado y a la vez repudiado o dejado de lado por ello. Que no vengan con escusas baratas de porqué dejaron de interesarse en alguien. Escondiendo las verdaderas intenciones. Luego se quejan cuando las chicas ya no valoran lo romántico. No estoy de acuerdo con cambiar por alguien, pero puedo entender a esa gente que se vuelve fría por el dolor de una traición, la indiferencia y el abandono.

" Conocí a alguien, fue de repente y sin pensarlo y fue bueno..."

" Conocí a alguien, fue de repente y sin pensarlo y fue bueno..." Esas frases que hacen que te quedes a un lado de su historia, a la que pensaste que alguna vez perteneciste o podías pertenecer porque así te lo dio a entender. A veces sin querer, a veces queriendo, o a veces porque no tomamos consciencia de lo que nuestras palabras y actos están significando para la otra persona. Los soltamos a lo loco, sin ninguna intención, pero hay que saber que tanto hay que dar a ilusiones. Porque está bien vivir el momento, entregarte si así lo quieres y sientes, pero hay que ser consecuentes con nuestros actos.
Por otro lado si eres el que sufre antes esas palabras, se siente feo. Te preguntas que tan guapa, que tan bonita personalidad puede tener esa persona, o que tantas cosas le pudo haber hecho sentir, que tu no pudiste. Duele. Hiere tu orgullo pero no de manera que de rabia, sino tristeza en sí misma.
Pero ese dolor pasa, al igual que vino de repente, se va cuando menos lo esperes. O quizás si vas notando que cada día piensas menos en eso, que cada día te mortificas menos. Porque no hay que reprimir el dolor, el llanto, la tristeza. Tienes, y creo que se debe, tener uno o dos días para estar dolorida, para llorar, sacar todo lo que llevas dentro. Despotricar, decir que te parece mal, que no es justo. Grita, llora, patalea. Y no es que sea algo tan fácil como que al tercer día estás como una rosa. Se trata de que cuando sueltas lo que llevas dentro, todo se va llenando poco a poco de paz. Cada vez que termines de llorar sentirás que algo dentro tuyo se siente menos pesado, sientes más alivio. Y eso es así, lento, pero seguro. Porque no vale reprimirse porque " esa persona no lo merezca". Merece no estancarse en esos malos pensamientos para amargarte tú. También hay que aprender que lo que ha hecho ese alguien podemos hacerlo nosotros algún día sin quererlo. Lo que quiere decir que hay que aprender a perdonar. Y sobretodo, a perdonarnos a nosotros mismos.
El dolor dura lo que quieres que dure, al principio es inevitable, pero llega un punto en el que es opcional. Asegúrate de elegir siempre tener el alma en paz. Por ti, no por nadie más.

¿ Por qué cambiar?

Una decepción, un desprecio de esa persona que creías especial, un " no quiero nada serio" que descoloca, que manda todas tus ilusiones al traste. Porque aunque no te hayas planteado una relación o una vida con esa persona, la emoción de un mensaje esperado o el qué pasará... son pensamientos en los que hay ilusión, pensamientos que vienen casi sin pararnos a decir: ¿ que hago imaginando esas cosas?. Y es el momento de volver a lo real, a lo que rodea últimamente a esta sociedad, cuando te das cuenta que ya una mirada, una caricia o un beso en la frente ya no significan nada. Encuentras una herida en tu orgullo, una sensación de abandono y humillación que cuanto más piensas en lo poco que merece que te preocupes por alguien así, más rabia te da, más dolor hallas. Es entonces cuando piensas que no hay que confiar tanto en la gente, que no hay que darles tanto desde un principio, que no hay que ilusionarse tan rápido. Incluso piensas en lo estúpido o estúpida que te vistes mandándole esos mensajes ,en pensar como pudiste ilusionarte con tan poco. Los mensajes tan seguidos, a los que esa persona te acostumbró y que sin una marcha progresiva, ya no están en lo absoluto. La indiferencia, la falta de interés que te hace ver realmente lo poco que eras para esa persona y lo mucho que te hacía sentir. Sabes que es tiempo de aceptar la falsedad de esos momentos.
 Pero, ¿ por qué cambiar como somos? ¿ por qué por alguien que no nos ha valorado? Porque duele... duele sentirnos rechazados, sí... pero duele, lo superamos y seguimos con nuestra vida. Porque no se trata de cambiar, sino de aprender a ser más fuertes, a levantarnos cada vez más rápido de la caída, no de aprender a ser más fríos y calcular cuando sí, o cuando todavía no, dar lo que tenemos. Nunca sabemos si nos toparemos con la persona que si valore nuestra propia personalidad, porque al fin y al cabo, ser como somos es nuestra personalidad. ¿ Por qué ocultarlo? El problema es de quien no lo valora, de quien se aprovecha. Pero cuando pase el dolor, cuando te des cuenta de que ya has perdonado, sabrás que realmente no tienes que arrepentirte de nada. Porque nadie te obligó, hiciste lo que te hacía feliz en ese momento. Por que al final, de lo que trata la vida es de eso, de aprovechar los momentos, arriesgar... asegurándonos de que sea la elección que nos haga sentir que estamos vivos.