viernes, 25 de septiembre de 2015

" Conocí a alguien, fue de repente y sin pensarlo y fue bueno..."

" Conocí a alguien, fue de repente y sin pensarlo y fue bueno..." Esas frases que hacen que te quedes a un lado de su historia, a la que pensaste que alguna vez perteneciste o podías pertenecer porque así te lo dio a entender. A veces sin querer, a veces queriendo, o a veces porque no tomamos consciencia de lo que nuestras palabras y actos están significando para la otra persona. Los soltamos a lo loco, sin ninguna intención, pero hay que saber que tanto hay que dar a ilusiones. Porque está bien vivir el momento, entregarte si así lo quieres y sientes, pero hay que ser consecuentes con nuestros actos.
Por otro lado si eres el que sufre antes esas palabras, se siente feo. Te preguntas que tan guapa, que tan bonita personalidad puede tener esa persona, o que tantas cosas le pudo haber hecho sentir, que tu no pudiste. Duele. Hiere tu orgullo pero no de manera que de rabia, sino tristeza en sí misma.
Pero ese dolor pasa, al igual que vino de repente, se va cuando menos lo esperes. O quizás si vas notando que cada día piensas menos en eso, que cada día te mortificas menos. Porque no hay que reprimir el dolor, el llanto, la tristeza. Tienes, y creo que se debe, tener uno o dos días para estar dolorida, para llorar, sacar todo lo que llevas dentro. Despotricar, decir que te parece mal, que no es justo. Grita, llora, patalea. Y no es que sea algo tan fácil como que al tercer día estás como una rosa. Se trata de que cuando sueltas lo que llevas dentro, todo se va llenando poco a poco de paz. Cada vez que termines de llorar sentirás que algo dentro tuyo se siente menos pesado, sientes más alivio. Y eso es así, lento, pero seguro. Porque no vale reprimirse porque " esa persona no lo merezca". Merece no estancarse en esos malos pensamientos para amargarte tú. También hay que aprender que lo que ha hecho ese alguien podemos hacerlo nosotros algún día sin quererlo. Lo que quiere decir que hay que aprender a perdonar. Y sobretodo, a perdonarnos a nosotros mismos.
El dolor dura lo que quieres que dure, al principio es inevitable, pero llega un punto en el que es opcional. Asegúrate de elegir siempre tener el alma en paz. Por ti, no por nadie más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario